Así es la planta de tratamientos de aguas residuales más espectacular del mundo

El Omega Center for Sustainable Living (OCSL, por sus siglas en inglés), ubicado en Rhinebeck (Nueva York) es posiblemente la planta de tratamiento de aguas residuales más hermosa del mundo. Creado por el Dr. John Todd, el edificio está impulsado por energía geotérmica y solar, requiriendo muy poca energía eléctrica para funcionar.

A diferencia de otras plantas responsables del tratamiento de aguas residuales, el OCSL no usa químicos para tratar el agua, sino que imita el proceso del mundo natural y recurre a una combinación de algas, microorganismos, plantas y sistemas de filtración de arena para limpiar las aguas residuales y devolver agua limpia potable a los acuíferos.

Por otro lado, el OCSL también funciona como un aula donde pretenden educar e inspirar a más personas a aprovechar el poder de la naturaleza para solucionar problemas fundamentales de la sociedad.

Según afirma el propio CEO del Instituto Omega, Skip Backus, el OCSL purifica, embellece y educa al mismo tiempo.

“El OCSL es una manifestación dinámica y viva de lo interconectados que estamos con el mundo que nos rodea”, dijo Backus.

“Nuestro objetivo es el de ayudar a las personas a reevaluar cómo se relacionan con el mundo mostrándoles lo que es posible en materia de sostenibilidad ambiental, energía renovable y diseño regenerativo”.

 

¿Cómo funciona el OCSL?

Para empezar, toda el agua de los baños, fregaderos y duchas que hay en uno de los campus va directamente a los tanques de almacenamiento que recogen los desechos humanos y el “agua gris” de las duchas o fregaderos. Esta agua es enviada al edificio Eco Machine, donde es mezclada con “algas microscópicas, hongos, bacterias, plantas y caracoles”.

La primera etapa supone dos tanques de 5.000 galones / 18.000 litros ubicados en el subsuelo, donde algunos organismos microbianos empiezan a usar las aguas residuales como alimentos y digieren el amoníaco, fósforo, nitrógeno, potasio y muchas otras sustancias.

A continuación, el agua fluye hasta unos humedales creados por los científicos que trabajan en el OCSL. Estos humedales tienen una profundidad de menos de un metro y están completamente cubiertos de grava. Debajo de la grava se encuentran las aguas residuales, que fluyen desde los primeros tanques.

Los humedales usan microorganismos y plantas nativas para reducir la demanda de oxígeno bioquímico y eliminar los gases malolientes, continuando con el proceso de desnitrificación y cosechando nutrientes como el fósforo.

Después de los humedales, el agua es bombeada dentro de dos lagunas aireadas, donde los microorganismos y algas convierten el amoníaco en nitratos y las toxinas en elementos básicos inofensivos.

Finalmente, el agua que sale de dichas lagunas acaba en unos filtros de arena, donde ya es prácticamente tan limpia como el agua que usamos en la cocina.

Tras haber pasado por los filtros de arena, el agua es devuelta a la naturaleza a través de dos campos de dispersión.

Aunque parezca un proceso tan complicado, el diseño del Eco Machine está completamente inspirado en el mundo natural y demuestra que a veces simplemente tenemos que ver cómo resolvería el entorno un problema, en este caso la purificación del agua, y tratar de aprovechar esos procesos naturales para satisfacer nuestras necesidades.

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