El embarazo es un período donde el cuerpo femenino atraviesa innumerable cantidad de cambios. Uno de ellos es la aparición de vellos en la zona abdominal, lo cual puede llegar a resultar molesto. 

Durante el embarazo suceden muchos cambios en el cuerpo, que se deben en gran medida a los procesos hormonales por los que atraviesa el organismo de la mujer. Uno de esos cambios es la aparición de pequeños vellos en la zona abdominal, que pueden llegar a resultar una incomodidad para muchas embarazadas.

¿Cuáles son las causas de los vellos en la panza?

Las razones por las que estos vellos aparecen en la denominada zona del alba pueden ser varias. Una de las principales causas es el hirsutismo, una condición relativamente común que genera que surjan estos vellos en distintas partes del cuerpo, como el mentón o en los muslos. 

El hirsutismo no está necesariamente ligado al embarazo, porque puede darse también en otros momentos de la vida, e incluso, ser hereditario. La diferencia es que, en el caso de las embarazadas, éste desaparece una vez que se da a luz.

Lo cierto es que el hormonal es uno de los factores más importantes durante este período. Entonces, se exacerba la producción de la testosterona (es decir, hormonas masculinas) por parte de las glándulas suprarrenales. Es la razón por la que comienzan a salir mayor cantidad de vellos, más gruesos y oscuros de lo normal, así como también puede ser la causa de una hiperpigmentación o de la hinchazón del cuerpo.

Son varias las alteraciones que atraviesa el organismo femenino mientras transcurre un embarazo. Además de los vellitos en la linea alba, también pueden llegar a aparecer en otras partes del cuerpo en las que antes no estaban. Sin embargo, aunque puede representar alguna molestia a nivel visual, no son más que pequeñas capas de pelo por las que no habría que preocuparse. 

¿Cómo quitarlos?

Debido a que es un período delicado, pueden aparecer dudas con respecto a los métodos de depilación. La más sencilla de todas las técnicas es la utilización de las típicas pinzas, livianas y pequeñas, especialmente útiles si se trata de poco vello. 

Ningún método puede garantizar que los vellos no vuelvan a salir, a excepción de la depilación láser, no enteramente recomendada en mujeres embarazadas. Sin embargo, con la utilización de las pinzas se puede retrasar el proceso de crecimiento, debido a que se están arrancado de raíz. 

Otra de las maneras de quitar los pelos que sean una molestia, es afeitándolos. Para esto, se puede hacer uso de una máquina de afeitar, e implementar cremas que faciliten el proceso e hidraten la zona. En cualquier caso, será aconsejable consultar con un médico en cuanto a las cremas que se pueden utilizar, ya que, dependiendo de las características de cada organismo, algunos componentes pueden llegar a causar irritaciones o ser perjudiciales de alguna manera.

Por otro lado, muchas mujeres optan por decolorar los vellos de la panza cuando les resultan incómodos. En lugar de extraerlos, se utilizan productos no nocivos para quitar la pigmentación del pelo, de manera que no sean notorios a simple vista. Es una técnica muy útil para deshacerse de la molestia y evitar el dolor que puede implicar extraer los vellos de raíz

Es necesario tener en cuenta que cada cuerpo es distinto, y durante esta etapa, la sensibilidad de la piel puede llegar a incrementarse considerablemente. Es por ello que, lo más recomendable, siempre será consultar con un médico en el caso de que se tengan dudas acerca del método más adecuado. 

Éste podrá llevar un seguimiento de los cambios que se van generando en el cuerpo y recomendar determinados productos o técnicas para adaptarse a aquellos procesos que puedan resultar incómodos. Hay que recordar que muchos de estos cambios son inevitables y que, aunque se acentúen durante el embarazo, la mayoría de las veces son temporales

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