Francia regula a los clientes de prostitución

Aunque durante el mandato del anterior presidente galo, Nicolas Sarkozy, le buscó promulgar un Decreto Ley con el que poder llegar a regular la actividad de la prostitución, y por lo tanto no hacer que tuvieran menos clientes, Manuel Valls ha decidido empezar a poner fin a esta actividad y busca multar a aquellos hombres que soliciten los servicios de una puta.

 

El debate empezó en 2014, durante la precampaña de las Elecciones Europeas, al poco de asumir el cargo. El catalán, que se caracteriza por sus políticas liberales, busca poner fin a la trata de blancas, pero en vez de estigmatizar a las mujeres que optan por ejercer esta actividad, las “etiqueta” como víctimas, en función de la Ley sobre la Lucha contra el Sistema de Prostitución, la cual se aprobó el 3 de abril de 2016 por la Asamblea Nacional. Quizás esto implique que aumenten los servicios de putas Barcelona por su proximidad…

¿Qué implica la nueva Ley francesa?

Las personas que ofrezcan servicios sexuales dejarán de estar criminalizadas por su actividad, y se ha diseñado un plan de multas económicas para aquellos hombres que se les encuentre en plena acción de intercambio de dinero por servicios sexuales. Las sanciones irán de los 1.000€ a los 3.000€, algo que Valls busca que sea una medida disuasoria para aquellos clientes potenciales.

 

Cuando se encuentre a un “cliente” que solicite, acepte u obtenga relaciones sexuales a cambio de una cantidad económica, se le aplicará el Artículo 16 de la nueva normativa legal, y en caso de reincidencia, la sanción ascenderá a 3.750€, e incluso la posibilidad de ser fichado por la policía y perder su anonimato en relación a estos servicios.

 

¿Qué otras leyes existen en Europa contra la prostitución?

El gobierno socialista y liberal de Manuel Valls se ha inspirado en otras regulaciones de Europa. En países como Suecia, Finlandia, Islandia o Noruega existen normativas parecidas, donde el peso de la culpa cae sobre el cliente que solicita el servicio, no sobre la chica que ofrece los servicios. Se busca criminalizar la demanda, no la oferta.
En cambio en otros países como, por ejemplo, en Holanda, Bélgica y Austria, la prostitución cuenta con un pleno reconocimiento legal, (en ocasiones con regulación sobre burdeles y/o intermediarios que publicitan los servicios), de forma que las chicas que quieren ejercer esta actividad no tienen por qué esconderse.

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