Es una realidad que las lentillas mejoran la calidad de vida de aquellas personas que padecen algún defecto refractivo y quieren un tratamiento discreto, práctico y muy cómodo. Los lentes de contacto son fáciles de manejar y utilizar, solo necesitan un estricto mantenimiento.

Los lentes de contacto tienen varias ventajas frente a los anteojos: ellos no sufren alguna alteración por los cambios climáticos, tampoco ante los reflejos de las luces y la persona no corre el riesgo de lesionarse los ojos como cuando las gafas se quiebran.

Las lentillas son la solución ideal para todas esas personas que tienen un estilo de vida muy activo y padecen de algún defecto refractivo. Por eso las prefieren.

Existen diferentes tipos de lentes de contacto, encontramos las lentillas rígidas y las lentillas blandas, cada una compuesta por diferentes materiales. Sin embargo, cumplen con el mismo objetivo: mejorar la visión de la persona que las utilice.

Lentillas rígidas

Las lentillas rígidas se elaboran con base en el acrílico, un material que favorece la oxigenación que el ojo necesita para evitar que exista resequedad ocular y cause molestias en la persona. Ahora bien, los otros componentes variarán según el fabricante.

La lentilla rígida fue el primer tipo de lentes de contacto visto en el mercado, en principio no eran recomendadas por los especialistas debido a que reducía la oxigenación del ojo por el material con el que estaba elaborada.

Sin embargo, gracias a que los avances médicos y tecnológicos se mejoraron, ahora las lentillas rígidas gas permeable se caracterizan por permitir la hidratación del ojo.

Por su parte, la lentilla rígida se caracteriza por su fácil colocación, durabilidad y sencillo mantenimiento.

Actualmente, es común encontrar lentillas rígidas gas permeables cosméticas y normales. No obstante, siempre debes tomar en cuenta las recomendaciones del especialista para determinar tu aptitud.

¿Para quién están indicadas?

La mayoría de las personas que utilizan lentes de contacto prefieren la lentilla blanda. Sin embargo, en muchos casos se recomienda la lentilla rígida, como en aquellos donde el usuario padece de queratocono o ametropía.

El queratocono es una enfermedad que provoca una alteración en la forma de la córnea, dándole un aspecto que se asemeja a un cono. En estos casos, el uso de las lentillas rígidas gas permeable corrige la superficie corneal, lo que optimiza la visión del paciente.

Cabe destacar que si el individuo no utiliza adecuadamente su lentilla rígida no podrá disfrutar de una óptima visión.

Las lentillas rígidas nocturnas son el tipo de lentes de contacto que solo pueden emplearse durante la noche. Se encargarán de moldear la córnea para corregir el defecto refractivo del paciente. Tras retirarlas en la mañana, la persona contará con una visión más nítida.

Lentillas blandas

Las lentillas blandas son las más utilizadas por las personas que padecen de algún defecto refractivo como el astigmatismo, miopía o hipermetropía.

Se caracterizan por concederle al usuario una mayor comodidad a la hora de utilizarlas. No causan molestias algunas que impliquen síntomas en el ojo como resequedad, enrojecimiento, picor, entre otros. Además, son fáciles de colocar y retirar.

Las lentillas blandas tienen distintas presentaciones: anuales o de desechables (como las diarias, semanales, quincenales o mensuales). Esto dependerá de la elección del paciente según el estilo de vida que lleve.

Este tipo de lentes de contacto favorece la oxigenación del ojo, son unas lentillas más estables y no alteran la forma de la córnea. Por otro lado, las personas se acostumbran a usarlas rápidamente.

Se recomienda para quienes padezcan de algún defecto refractivo y practiquen algún deporte de impacto.

¿Qué debo saber?

Las lentillas blandas presentan algunas desventajas para sus usuarios. Comenzando porque no son fabricadas en todas las graduaciones de los defectos refractivos. Además, tienen una menor permeabilidad ante algunos gases.

La manipulación de las lentillas blandas es deficiente en comparación a las lentillas rígidas, y presentan una calidad de visión disminuida en comparación con los lentes rígidos.

Las lentillas blandas disminuyen las posibilidades de enrojecimiento ocular, picor, e irritación debido a que permiten una mayor oxigenación. Sin embargo, requieren un mantenimiento más estricto, debido a que tienen mayor susceptibilidad a los microorganismos que pudieran provocar una infección ocular.

Las lentillas rígidas poseen más resistencia en comparación con las lentillas blandas, dado que estas últimas tienen a romperse cuando las manipulan de forma inapropiada. Por ejemplo, al momento de retirarlas.

En cuanto a las lentillas blandas, tienen mayor firmeza en el ojo, no se deslizan ni se mueven tanto en comparación con las lentillas rígidas.

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