Gracias a su privilegiada ubicación geográfica, población e incentivos fiscales, cada vez son más los que se apuntan a la idea de registrar una marca en España. Quizá, una de las razones de esta popular actividad se deba a que el servicio está disponible para cualquier persona natural o jurídica, sin importar su nacionalidad o residencia, así como tampoco el tamaño o sector empresarial.
A diferencia de lo que muchos consideran, el derecho de propiedad intelectual no es un gasto, sino una inversión. Hacer nuestra la marca de los productos o servicios que ofrecemos puede evitar quebraderos de cabeza innecesarios, e incluso, problemas legales.
Protección y valor intangible
Hoy en día, el registro de marcas europeas está regulado por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) y representa la mejor opción para las empresas que desean expandir la operatividad hacia los países que conforman la UE.
Completar el proceso implica la exclusividad de uso de la marca, de esta forma, nadie más podrá comercializar productos o servicios con nombres iguales o parecidos. Esto se traduce en la oportunidad de diferenciarse frente a la competencia y evitar confusiones de cara a la audiencia objetiva.
Facilidad y rapidez
A diferencia de lo que sucede en muchos otros países, en España contamos con la Sede Electrónica de la OEPM para realizar el trámite de titularidad completamente online, lo que simplifica el proceso.
Por otro lado, en lo que respecta al costo del servicio, es bastante asequible teniendo en cuenta que conseguimos proteger el nombre comercial de nuestro negocio o empresa durante una década.
Cabe acotar que el registro español solo tiene validez dentro del territorio nacional, esto quiere decir que, en caso de pretender abarcar el ámbito completo, lo más recomendable es acudir, de forma directa ante la EUIPO y completar la solicitud.
En caso de querer extender la cobertura a instancias más internacionales, el trámite debe ser gestionado a través de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), la cual tiene jurisdicción en más de 180 países.



