A la hora de elegir una alfombra hay veces que no encuentras en el mercado la medida que buscas y acabas recurriendo a configurar tu alfombra a medida.
Si necesitas una alfombra con formas especiales, o un tejido poco trabajado, o cualquier necesidad que se salga de lo normal. Y para eso están las alfombras a medida: para llegar allí donde las alfombras de medidas estándar no llegan.
En cualquiera de esas situaciones llegamos a las alfombras a medida no porque las hayamos buscado, sino porque no tenemos más remedio.
Pero las alfombras a medida no están únicamente para servir de solución cuando las alfombras hechas no son suficientes.
Sino que son en sí mismas una fuente de opciones y posibilidades que hacen que muchas veces, incluso exixtiendo modelos en alfombras estándar, hacerla a medida sea la mejor elección.
Alfombras a medida, opciones inagotables
Una alfombra estándar la tomas o la dejas tal como es. Te gusta o no, pero ahí se acaba la libertad de elección. Sin embargo una alfombra a medida te permite escoger parámetros sin fin.
Empezando por los remates
¿Eres de flecos? Pues ya la tienes. Si prefieres remate con ribete de hilo, pasa y elige el color, y si no la fábrica elegirá el más idóneo para el tono del la alfombra a medida.
Tal vez te gusten más las alfombras rematadas con cinta. Pues hay cintas discretas y casi invisibles. Las hay anchas y vistosas, las tienes de tela de espiguilla, lisas, de pvc listas para el exterior, o delicadas de antelina, por poner un ejemplo.
Y en cada caso, mil tonos para acertar con la alfombra que tienes en la cabeza.
Puedes rematar la alfombra con dobladillo o incluso, si la vas a colocar de pared a pared y taparla con un zócalo, encárgala sin remate (al corte).
Siguiendo por la base
La base de la alfombra, aunque no la veamos, es fundamental. Es la trama que sujeta la urdimbre y que le da consistencia.
La mayoría de las alfombras a medida tienen bases fuertes y robustas, pero si quieres añadir por ejemplo antideslizante, nada más fácil si tu alfombra la configuras a medida.
O si te gusta la sensación de alfombra mullida, puedes pedir que te la suministren con base acolchada o fieltro, que añade confort y esa sensación de pisar en blando.
El material también lo eliges tú
Habitualmente no nos solemos fijar en los materiales de las alfombras, pero si tienes alguna preferencia puedes partir de la elección de un material determinado para a continuación edificar tu proyecto de alfombra.
Desde lo más natural como lana o sisal, a lo más práctico, como vinilo o polipropileno, pasando por lo más clásico como alfombras lisas de pelo en poliamida o poliéster, el abanico de posibilidades es enorme, enfocado específicamente al uso que se le va a dar.
Y podríamos seguir: texturas, gamas de color, matices y un larguísimo etcétera que hace que elegir una alfombra a la medida no sea una posibilidad para usar cuando no hay más remedio, sino que la busquemos desde el principio.



